La Vida Plena

La vida plena es el derecho a sentirse lleno en cada momento haciendo lo que uno hace, porque cada uno hace lo que quiere y lo que siente en cada momento.
Reflejándome en esta premisa, La vida plena son las canciones de siempre hechas realidad, hechas círculo y echadas a volar. El primer niño grande.Valorándolo mucho, hemos decidido autoeditar el disco y distribuirlo nosotros.
Sólo podrá conseguirse en los conciertos y aquí.
Este sueño es nuestro, que lo construímos nosotros, y es vuestro, que lo requerís como tal. No es de nadie a quien no le interese y se quede con los intereses por el camino.
Pretendemos evitar intermediarios si se puede crear una comunicación directa entre autor y público.
Por eso y por más, hemos puesto en marcha una preventa del disco para no hacer esperar a quien sienta el gusto de no hacerlo. Llamándolo llegará hasta vuestra casa, dije que lo echamos a volar, ya no hay vuelta atrás.

Renacemos.

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1. Renacimiento
2. Verde Selva
3. Ayer También Fue Hoy
4. Los del 94′
5. La Vida Plena
6. Viva la Libertad
7. Mi Anarquía
8. Creer-Soñar
9. A. (feat. Suso Sudón)
10. La Puerta Abierta
11. Prometí Volver

 

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LA VIDA PLENA (2014) por Antonio Gómez

Para cualquier aficionado a cualquier arte ver nacer el talento constituye un placer supremo. Asistir a ese momento mágico en el que un artista que surge de la nada planta sobre el escenario, o en un disco, la sensibilidad, la inspiración y la inteligencia que le hacen grande desde ese mismo momento del parto, es una gozada, que aumenta al comprobar luego cómo esas cualidades se van afianzando con cada nueva obra. Disfrutar de esa experiencia iniciática es lo que ahora nos ofrece “La vida plena” el primer disco de Pedro Pastor Guerra. Con él podrán deslumbrarse quienes no le conocen aún y reafirmarse en su deslumbramiento los que vienen disfrutando de sus canciones desde que empezó a cantar.

Porque Pedro Pastor es nuevo, pero no un neófito. Pese a su extremada juventud (esos 19 años que hacen revolverse de envidia a los jubilados en sus bancos al sol) ya llega con los deberes hechos. Con un símil taurófilo podría decirse que con este disco toma la alternativa como matador después de una ya larga y triunfante trayectoria de novillero, en la que ha toreado en centenares de festejos, exponiéndose a cuerpo limpio en renombrados coliseos y en humildes plazas de carros de toda la geografía ibérica. Desde que comenzó a subirse a un escenario hace ya más de cinco años (¡Sí, cuando apenas había cumplido los 14!) Pedro Pastor ha ido creciendo como persona y como creador a partir de unos principios que ya anunciaban lo que ahora confirma “La vida plena” con singular nitidez: la existencia de un cantautor personal, audaz, original y profundo. Un artista.

Si tuviera que encontrar una característica que destacara por encima de las demás en este primer disco de Pedro Pastor, entiendo que sería la capacidad superadora que muestra para recoger toda la herencia y variedad de la música popular contemporánea en su faceta cantautoril; no de una forma acumulativa, es decir, como una sucesión de influencias inconexas, sino integradora, asumiendo como propios aquellos elementos preexistentes que le sirven para desarrollar su propia personalidad creadora. Decantar la voz propia de entre la multitud de ecos que se funden en el laberinto sonoro de las montañas.

Prácticamente todas las canciones de Pedro Pastor están escritas con descara sinceridad en primera persona, de tal manera que en su conjunto bien pudieran definirse como el diario íntimo de un cantautor postadolescente. En ese diario, el autor va dejando testimonio de toda su compleja intimidad, que no se limita a las relaciones amorosas, faltaría más, sino que abarca el conjunto de sensaciones, pensamientos, vivencias, aspiraciones, ideales o indignaciones, sociales o políticas, que conforman lo más íntimo del ser humano.

Cabe preguntarse cómo unas confesiones tan personales pueden ser aceptadas como propias por quienes, cada vez en número más creciente, disfrutan y hacen suyas estas canciones. En lugar destacado figura, claro está, la sensibilidad del cantautor para expresar pensamientos, sensaciones y situaciones que siendo íntimamente suyos son también los de una comunidad, que no se reduce a sus contemporáneos, sino que se abre también a generaciones distintas, en la medida en que consigue universalizar lo particular. Decir lo que dice es importante, pero sería imposible transmitirlo con eficacia si no fuera por la manera en que lo dice. En ello estriba fundamentalmente, a mi entender, la originalidad de la propuesta musical que hace Pedro Pastor y el mucho valor de su trabajo.

Estas canciones de “La vida plena” no son unos poemas literarios, a los que se les añaden unas músicas inspiradas y que luego son cantados con buena voz y grabadas con profesionalidad. Las composiciones de Pedro Pastor no son tres o más partes ensambladas, sino un todo único en el que cada componente se compenetra con los otros sin posibilidad de aislarlos. De él no se puede decir: “qué bonitos poemas pero que peñazo de música”, ni “qué bien canta pero que chorradas dice”, ni “qué pena que no afine más cuando las canciones son tan guais”. Es un todo que se toma o se deja entero. En su trabajo no es posible llegar a lo más profundo de las canciones y entenderlas en todos sus recovecos sin que las músicas completen lo que dicen los textos o sin que la voz profundice y descubra matices, sugerencias, sensaciones o guiños que no se pueden percibir sólo en el folio o el pentagrama. Hay que escucharlas para entenderlas, y a cada audición, y eso es importante, se descubren en ellas nuevas cosas que las completan.

No puedo acabar estas notas, sin hacer referencia a la producción, los arreglos e instrumentación del disco, elaborados siempre a favor de las canciones y que contribuyen con generosidad a marcar su estructura y crear unos ambientes fluidos en los que la composición y la interpretación encuentran el flujo natural para desenvolverse con libertad, naturalidad y eficacia. En su sobriedad, todo ello completa las composiciones, acentuando esos cortes de ritmo, en los que la canción se precipita en el abismo para surgir luego en una melodía que la eleva, remarcando esas letanías del texto, que casi parecen automáticas y que se rompen en metáforas deslumbrantes, o potenciando esos silencios y remansos vocales que anuncian tormentas. Virtudes interpretativas todas ellas en las que el joven Pedro Pastor ha dejado ya de ser aprendiz y va camino de ser maestro.

La Vida Plena

 

 

Hoy la mañana está cansada
de discursos de papel,
de leer y no crear,
de medir y de comprar dinero.

¨Tengo que levantarme de la cama¨
piensas, mientras miras el televisor.
El país en manos de discursos de cartón,
de gente de cartón,
atadas al reloj de lo correcto
y lo correcto es lo más serio
y lo más serio es lo más sabio,
no me vendas tu infelicidad
que no llegamos.
Que ya nos íbamos.
Que ya nos vamos.

La mentira metida en sobres,
maleada y sin cenar.
La verdad en las esquinas
mucho más que en la universidad.

Se ha quedao’ una tarde preciosa
para pasear por las conciencias,
queda mucho que tragar
parece que esto no va a reventar
pero revienta
y va a salpicar y les va a doler
y nos va a dejar vivir la vida plena.

Guarda tus prejuicios donde no los vea.
Hoy no me apetece
ni incomunicación ni verborrea
sólo un café, cien veces,
de esos que devuelven la fe.

La fe como un suspiro de aire limpio
que se queda en la cuneta,
nunca llegas a la meta,
sientes frío y eso es bueno
porque al miedo si le mientes
te haces fuerte y resistente
como un cometa
tambaleando
pero ganando a este ganado.

Y se ha quedao una tarde preciosa
para pasear por las conciencias
y queda mucho que tragar
parece que esto no va a reventar
pero revienta
y va a salpicar y les va a doler
y nos va a dejar vivir la vida
cómo se viven
las vidas
que se viven
bien.


Pedro Pastor: voz y guitarra
Markos Bayón: guitarra acústica y eléctrica
Cesar Bayón: batería
Javi Geras: bajo eléctrico
Quique Gonzalez: harmónica
Gabriel Casanova: hammond
Andrés Sudón: voz sumergida
×
Mi Anarquía

 

 

“¿Qué vas a hacer?” me preguntó mientras dormía,
“que si me marcho ahora mismito no habrá despedida.
¿Qué vas a hacer? Vístete y corre detrás mía.
Lo vas a hacer, si no me esperarás toda la vida”.

Y se marchó y, por supuesto, no hubo despedida
y, ya no sé, llevo esperando más de media vida
y nunca más oiré “venga, coño, detrás mía
y se me caen los ojos, piensan en cuando dormía.

No, no eches la vista más atrás
que sé que no,
que ella nunca volverá más a por ti,
que la dejaste respirar y se comió
el aire de los dos.
 
Pidiendo amor al río,
mintiéndole al vacío,
sabiendo que ella nunca volverá,
sabiendo que a ella nunca le gustó
mi anarquía, y no,
y ya no pienses más qué decir
que ya no tienes con quién compartir
ni un buenos días.

Pedro Pastor: voz, guitarra y xilófono
Lourdes Guerra: coros
Markos Bayón: guitarra acústica, electríca, percusiones, kalimba y coros
Cesar Bayón: platillos
×
Creer-Soñar

 
 
Creo en Libia y creo en Palestina,
creo en el amor al cambio y no en el curro en tu oficina.

Creo que nazco y que muero en cada verso
que el peso de un beso puede con el universo.
Este universo de mafiosos sin escrúpulos,
de cálculos, calculo to’ el dinero que entra por sus culos.
 
Creo en que la unión hace la fuerza
y que la unión es una buena excusa pa’ acabar con esta guerra.

Creo en sonrisas, ya plantamos la semilla
en la orilla de esas villas que no chillas porque nunca pisas.

¿Prefieres comer pizza en tu coraza
apartar la vista y no enterarte de lo que pasa en Gaza?

Vas a la caza de una terraza
dónde emborracharte sin ver chicos de otra raza.
 
Yo le ataco a las bases de tu orgullo
al ver que pasas y te basas en que el problema no es tuyo
y lo achacas a que me sobra utopía…

¿Quién diría que tu vía de servicio es mi tranvía?
Que te envía, cada día, la melancolía de mi poesía,
rompería tu manía de pasar del tema
porque esta flema que nos quema en las noticias,
al mediodía, tampoco es mía
pero la sabiduría deja atrás las tonterías
y acabaremos creciendo sin un dios que nos lo impida.

 

No crees en Libia ni tampoco en Palestina
y te produce morbo ver como mueren desde allí arriba.
Pueblos sin vida porque les tumba el invierno
¿Mañana será un día más? Pa’ ti, pa’ ellos otro en el infierno.
La primavera se les queda tan lejos
y esperan pero nunca llegan a casa sus viejos.
Tú, pez gordo, mi estorbo, mi luto,
traficas vitamina C y ellos sufren el escorbuto.
Me da vergüenza tu barbarie y fanatismo,
lo peor es que luego lideras las listas del terrorismo.
Le vendes armas a todo el que siembra el odio
y le atacas, y dices que salvas poblaciones, si hay petróleo.
En el podio en un segundo
y el dinero es el único tipo capaz de cambiar el mundo.
Y si destacas a la cámara de gas,
ellos te atacan y sacan a capas lo de los demás.
Nosotros somos sus cartas y su fascio un crucifijo,
las manos son nuestras armas y las suyas nuestras hijos.
 
“Y es que cantando yo me pongo bien, la vida va mucho mejor” (Kase.o)

 


Pedro Pastor: voz
Dani Black: guitarra eléctrica
Explícito: beat-box
Markos Bayón: guitarra española, sintes y coros
Javi Geras: contrabajo
Fran Mariscal: saxo
×
Los del 94′

 

Era tan guapa como las flores, tenía un jardín
en su mirada de tres colores, porvenir,
rojo de la soledad, amarillo de la luz
y morado de luchar.

Hablaba de política, comía regaliz,
quería ser cantante yo comerle la nariz
que era domingo y cerraban los comercios
y la lluvia era un perfecto lugar para escribir.

Los del 94, estoy seguro, tramaban algo.
Corría maratones en su pelo largo.
 
Cantaba las de Chaouen a medio pulmón,
bebía poesía y entendía su sabor,
leía a Saramago y se quedaba muda por un rato
de ver ciegos por contrato.
 
Creía en Carlos Marx y en la revolución,
tenía un cuadro falso del Bosco en el salón,
amaba en libertad e iba al libertad
a dejarse enamorar.

Los del 94, estoy seguro, tramaban algo.
Compuse cien canciones en sus ojos flacos.

Reía sin parar cuando fumaba,
la reina del lugar con sólo una mirada,
mentía sin parar, te digo la verdad,
si miento sólo es para no sentirme mal.

Te buscaba en las esquinas,
te encontraba en los espejos,
era imposible no sentirse viejo.

Que no tome medicinas
y que quiera mis consejos.
Que te mire y que me vea a través de su reflejo.
 
No te conozco todavía –o eso creo-
porque me veo dónde tu miras,
te miraré y me veré.

Los del 94, estoy seguro que traman algo.
Y tú y yo vamos a reventarlo.
 

Pedro Pastor: voz y guitarra
Markos Bayón: guitarra acústica
Cesar Bayón: batería y percusiones
Javi Geras: contrabajo
Manu Clavijo: violín y viola
Alejandro Martinez: teclado
×
Ayer También Fue Hoy

 

Ayer, montañas de colores
y una selva arrojada en la mediana.
Ayer, que besamos la mañana
viendo al sol entrar bailando,
apurando la birra, la vida, el orgasmo.

Ayer, amor por los poros, seres pluricelurares.
Ayer, amor en los ojos, amor en todas direcciones.
Ayer, tríangulo de amor, jugándose el amor,
jugándose al amor, dejándose la voz:
otra birra si total también se va a poner el sol.
 
Hoy, vacío existencial de los de antes,
no hay quien me levante y me saque de la cama.
De la cama no me saca nadie (ni mi madre).
 
Ayer, océanos de fuego,
quémame y escupe luego.
Hace tanto que ya no te veo,
un día y parecía un siglo entero.

Ayer, la selva otra vez
y el otoño en tu pelo,
como un poder speedíco tu olor.
Explícito te digo:
que quiero recorrer de punta a punta mi cama contigo,
que quiero conocer de esquina a esquina mi alma contigo,
que enredarse no suena a red contigo,
que quiero subirme a los árboles contigo.
Que quiero recorrer, quiero correrme contigo.

Hoy, vacío existencial de los de siempre,
no hay quien me despierte y me saque de tu ombligo.
De este sueño no hay quien salga vivo.
 
Hoy no encuentro la calma y no hago la cama
¿pa’ qué? Si se va a deshacer.
No tengo cariño y no encuentro a mis niños
y así con todo, no salgo del lodo.
Hoy no encuentro la cama y no hago la calma
¿pa’ qué? Si se va a deshacer.
No tengo cariño y no encuentro a mis niños.

Quiero recorrer, quiero correr…


Pedro Pastor: voz y guitarra
Paco Cifuentes: coros
Markos Bayón: guitarra eléctrica y coros
Cesar Bayón: djembe y batería
Javi Geras: bajo eléctrico
×
Viva la Libertad

 

¿Ayer era ayer? ¿Hoy es hoy? Que va.
El amor viene y va, las cosas buenas se quedan.
Pensar no es de locos, pecar no es de tontos, amar es de gente normal.
Amo la libertad, amo a la gente normal.

Mañana yo no sé que será de mi,
en la noche gris el cielo puede con todo.
Ganar es de bobos, morder es de lobos, vivir es de gente normal.
Viva la libertad, viva la gente normal.

Saber que te esperaré, hoy no me apetece correr.
Saber que te buscaré, hoy me apetece correr, hoy me apetece todo.

Todo lo que ande, todo lo que ladre,
todo lo que quiera, todo lo que baile, todo lo que mueva,
todo lo que enseñe, todo lo que sueñe,
hombre y mujer.

Tira la moneda a ver que sale, tira el dado,
va, a ver que sale también
y tira ya que estamos aquí la cama por la ventana
y ¡vámonos a dormir al jardín, a reír por que sí,
a admirar la luna y el sol!
 
La noche está libre pa’ ti.
La libertad está hecha pa’ ti.
Que hoy te apetezca todo.
 
Todo lo que ande, todo lo que ladre,
todo lo que quiera, todo lo que baile, todo lo que mueva,
todo lo que enseñe, todo lo que sueñe,
hombre y mujer.
 
Hoy no voy a cantar canciones que ya te sabes,
hoy voy a ser el más golfo de toa’ mi calle.
 


Pedro Pastor: voz y coros
Markos Bayón: guitarra acústica, eléctrica y slide
Cesar Bayón: batería y chinos
Javi Geras: bajo eléctrico
Gabriel Casanova: hammond
×
Verde Selva

 

Hay una calle cortada que lleva tu nombre al final.

Tengo las manos manchadas de inseguridad.
Y tengo un disfraz y no lo sé usar.

Tengo una espina clavada en el paladar,
tú una sonrisa de agua salá.

Tengo la cara cortada a la mitad de esperarte
y una ventana que da al fondo de Marte.

Amarte con creces, quererte a veces,
pintarte la cara color verde selva,
llevarte a la guerra de mi intimidad.

Besarte a destajo, llevarte al trabajo,
echarte de menos toa’ la madrugá’.

Que si tu quieres que nos vamos por las ramas,
montamos muebles sin leer las instrucciones.
Que si tu quieres yo te pinto hasta en canciones,
tomamos tinto de verano con manzana.

Que si tu quieres nos tiramos por el suelo
o hacemos una casita de nata.
Lo hacemos mientras oímos La ley innata.
Que si tu quieres nos tiramos de los pelos.

Vamos pallá’, tengamos un desliz,
que si tu quieres te llevo a ver to’ los rincones de Madrid.
Vamos pallá’, tengamos un desliz,
que si tu quieres te llevo a ver to’ los rincones.
 
Conozco un parque que está aquí al lado,
si te da corte nos subimos a un tejado.
Conozco un cuento que no es muy largo
y mi barriga es buen lugar para dormir.

Que llevo en las manos sal y arena
pa’ hacerte una playita en medio de la acera.
Mojados, extraños, sinvergüenzas.

Amarte con creces, quererte a veces,
pintarte la cara color verde selva,
llevarte a la guerra de mi intimidad.
 
Besarte a destajo, llevarte al trabajo,
echarte de menos toa’ la madrugá’.
 
Que si tú quieres discutimos mejor en la cama.
Lloramos viendo AzulOscuroCasiNegro.
Que no me gustan pero si quieres adoptamos un perro.
Damos la vuelta al barrio en una caravana.

Que si tu quieres nos dejamos el pellejo
o corremos juntos una maratón en bolas.
Que si tu quieres nos pegamos con las olas.
Follemos hasta hacernos viejos.
 
 


Pedro Pastor: guitarra, voz y coros
Markos Bayón: guitarra acústica, kalimba, sintes y percusiones
Cesar Bayón: percusiones
Javi Geras: contrabajo
Manu Clavijo: violín y viola
×
Renacimiento

 

Renazco,
abro libreta y paso página,
los últimos diez años los perdimos entre tanta maquina.
Arranco de golpe un año de esos diez,
se queda una hoja en blanco, voy con ganas de sentirme bien.
Así que recojo colillas del suelo,
ándate con ojo o de puntillas que peligra el vuelo.
Espero sentado en la acera,
el tiempo a veces va tan rápido que parece que vuela
y hecha a volar, hay un pozo en mi sofá,
me pide a gritos que me meta dentro y que no salga más.
 
He llorado y me ha dolido,
tengo miedo -hace frío- y el corazón cansado,
he ido a todos lados, he vuelto derrotado,
he oteado lo atrevido y he traído lo que me he encontrado.
Esa es mi historia: planteamiento, muro y desenlace,
no miento, cabe el mundo en la siguiente frase,
pasas de fase y está muda la sala,
tiemblas, se resbala el sudor por la clase.
Me falta base, no estuvo mal contarlo,
guardo ases en tu manga y sueño con sacarlos.
Acabo pidiendo amor, paz y revolución
-úsala- hay un arma escondida en tu voz.
 
 
Pulso inicio, ejecutar todos los programas,
hace demasiado tiempo que no escribo nada,
devuelve mi word, mi explorador de windows,
que el COU se llama ESO, eso que es lo mismo.
Cambiamos el nombre pero no el sistema
y fue a morir mi lema bajo su revólver,
nunca es una orden, sólo un cambio de tema,
guardan seis balas pa’ matar a los que intentan romper sus esquemas.
Esto es España cuna del fascismo,
donde siempre perdemos los mismos y nos golpean con saña,
y no enseñan lo que pasa si las masas gritan,
pecan de hipócritas, si estás perdido sigue la rima.
Terrorista ¿Quién? Democracia ¿Dónde?
Quieres saber donde se esconden busca en la ermita
oye que eso sí, que al deporte somos unos fieras
y vacían mi nevera y la educación gratuita.
 
No me creo nada, no me creo nada, no me creo nada, no me creo nada,
no me creo nada, no me creo nada, no me creo nada de lo que me cuentan.
 
Talante nos sobra, pa’lante aunque joda,
sin boda y de gala, la soda empalaga,
lagarto de tierra, mi infarto de guerra.
Mi parto de macho, mi otro cacho, mi despacho
con vistas a playa, no te vayas todavía,
mi guía, mi vía de escape, mi anarquía, mi saque
de tenis, mis tenis canarios, mi horario,
mi cuento perfecto, mi desvío al infierno,
mis noches de euforia, mi examen suspenso de historia,
mi paz y después gloria, mi Ángel, mi margen, 
mi otra imagen, imaginarte siempre,
se acaba mi viaje, suerte.
 
 

Pedro Pastor: voz y guitarra
Markos Bayón: guitarra eléctrica, surdo y pandeiro
Cesar Bayón: batería
Javi Geras: bajo eléctrico
Paco Cifuentes, Andrés Sudón, Markos Bayón, Pedro Pastor: coros
 
×
A. (feat. Suso Sudón)

 

Y de pronto
sales de la nada
y recuerdo que te debo un lunar.
Me hace viejo sentir que perdí el tiempo.

Me calló con un beso de esos que tienen sabor.
Se tumbó con nosotros el techo de la habitación, ¡qué calor!
Atrapado en sus ojos de gata, mejor que una cata de besos de nata.

En aquel momento
tú eras luz y rubor en las pupilas,
eras vitaminas y especias morunas.
Yo, en cambio, me debatía,
con medio cuerpo dentro del agua,
entre tu sonrisa y mis estanques.
 
Tu conversación de incienso
y anarquía, arte subversivo,
té y revolución inminente.
Y mi mirada perdida
en el laberinto de tus aventuras.
Pude pisar descalzo, unos minutos,
los escombros de tu pasado
y rellenar los huecos que,
al fin y al cabo, dejaste para mí.

La noche, la selva, el sexo,
la luz roja del flexo que alumbra la pena,
la arena mojada, la orilla,
bombilla del viento, costilla y cosquilla,
la paz.

La puerta de la salida del alma.
El mundo en sus pupilas, la calma.
Arroyó de la alegría, me salva.
Mi carne de cada día, mi casa.

Y de pronto sales de la nada
y recuerdo que te robé una peca
para eclipsar la luna
que el pecado me tatuó en la espalda
y nunca te devolví.
Como un lienzo debajo de un colchón,
un poemario envasado al vacío,
me llevé tu peca y mi lunar,
maté de un tiro en la sien
a las sirenas que se manifestaban en mi pecho
y escapé de la ciudad a medianoche.
 
 
Ahora, de pronto,
como un proscrito arrepentido
escribo que me hubiera fugado contigo.
 
Ahora que sales de la nada
y recuerdo tu bohardilla
como el refugio ucrónico
en que conocí a la libertad desnuda.
 
Ahora que observo mi lunar,
sabiendo que no me pertenece,
que recuerdo tu aroma
como si naciera de mi paladar.
 
Ahora, que desde la distancia
es sencillo y cobarde,
escribo que me equivoqué
y que juntos
hubiéramos sido capaces de hacernos la fotosíntesis en cualquier sótano,
de bucear bajo los escombros
y secar de un solo golpe de luz
todos los estanques en que floto boca abajo.
 
Ya ves:
Me hace joven pensar que estás detrás del tiempo.
 
 

La puerta de la salida del alma.
El mundo en sus pupilas, la calma.
Ahora que estoy seguro
              Arroyó de la alegría, me salva.
de que jamás escucharás
              Mi carne de cada día, mi casa.
estas palabras.

 

Pedro Pastor: voz y guitarra
Suso Sudón: voz
Luis Pastor: coros
Markos Bayón: cuatro, ukelele, guitarra acústica y coros
Javi Geras: Bajo eléctrico
×
La Puerta Abierta

 

Miro salvajemente a la gente a la cara
por si una cara me cambia salvajemente la vida.

Sigo constelaciones de besos perdidos
por si algún beso quisiera quedarse a cenar conmigo.

Vivo de lo que escribo y muero de lo que callo.
Pienso más lo que digo que lo hago y eso no es bueno
pero tampoco es malo.

Bebo, a veces más de la cuenta, y alguno siempre me cuenta
una historia suelta pa’ que me quede.

Pero debo irme, juro que quiero quedarme
pero seguro que alguien me espera en el parque.

Vivo de lo que quiero y muero por los veranos.
Pienso más lo que pierdo que lo que gano y eso no es bueno
pero sí que es malo.

Y si me quieres conocer un poco más, dejo la puerta abierta.
Aquí te puedes esconder y ya que estás, cierra la puerta, que no nos vean.

Vamos a darnos un festín, mojarnos hasta que se inunde el corazón,
y en una barquita pasearemos por allí, desnudos, tomando el sol.

Vamos a darnos un festín, llovernos tanto que se inunde el corazón
y en una barquita pasearemos por allí, desnudo, seremos sol.
Y si me quieres conocer un poco más, dejo la puerta abierta.
Aquí te puedes esconder y ya que estás, cierra la puerta, que no nos vean.
Vamos a darnos un festín, mojarnos hasta que se inunde el corazón.
En una barquita pasearemos por allí, desnudos, tomando el sol.

Vamos a darnos un festín, llovernos tanto que se inunde el corazón.
En una barquita pasearemos por allí, desnudos, seremos sol.
Y si me quieres conocer hasta el final, dejo la puerta abierta, dejo la puerta abierta…
 

Pedro Pastor: voz y guitarra
Paskual Kantero (Muerdo): coros
Markos Bayón: guitarra eléctrica
Cesar Bayón: percusiones y batería
Javi Geras: bajo eléctrico
×
Prometí Volver

 

Sabor amargo el de mi exilio,
del trago largo, la última vez que vi a mis hijos
no la recuerdo.
 
Prometí volver y si no vuelvo no es culpa mía.
Prometí volver y si no vuelvo no es culpa tuya.
 
Calor extraño el de esta orilla que no es la mía.
Queman los años, miles de millas, toda la vida.
Tú no te rindas y que la lucha siga.
 
No nos rendimos, no hay quien nos rinda.

Prometí volver y si no vuelvo no es culpa nuestra.


 
Pedro Pastor: voz
Mary Rozalén: coros
Alejandro Martínez: piano
Manu Clavijo: violín
Markos Bayón: guitarra acústica
×